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Laboratorios naturales: ventajas comparativas para Chile. Un desafío para la diplomacia y la ciencia

29 Oct Laboratorios naturales: ventajas comparativas para Chile. Un desafío para la diplomacia y la ciencia

Laboratorios naturales: ventajas comparativas para Chile.

Un desafío para la diplomacia y la ciencia[1].

 

 

Pedro Pizarro y Cristóbal Sandoval

 

Chile cuenta en su territorio con una serie de condiciones de carácter únicas a escala global, lo cual constituye ventajas comparativas para el desarrollo científico a través de los laboratorios naturales. Esta realidad establece una serie de desafíos, vinculados al uso óptimo de dichos recursos, para lo cual el desarrollo de un esfuerzo coordinado desde una perspectiva multisectorial es fundamental. En este sentido, desde el sector público el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación puede colaborar desde las perspectivas técnicas, contando con la colaboración de la Cancillería en el posicionamiento de Chile en el escenario internacional como un espacio abierto para la ciencia. En un contexto de desafíos de alcance global como el cambio climático, la diplomacia se transforma en una herramienta capaz de apalancar la contribución del país en la búsqueda de soluciones junto a la comunidad científica mundial.

 

  1. Puntos abordados en el diálogo interactivo

 

El concepto “laboratorio natural” es entendido por José Miguel Aguilera ([2])como “una singularidad o anomalía geográfica o geofísica a nivel planetario que atrae atención internacional, y que otorga ventajas comparativas para realizar investigación con impacto científico, social y económico”[3]. Fue oficializado como parte de los ámbitos de acción de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT), actual ANID, cuando el académico presidía la institución[4].

Las ventajas comparativas de un territorio se manifiestan cuando un país puede producir algo con un costo de oportunidad menor que otro, por ejemplo, la provisión de productos computacionales en India, los servicios médicos en África del Norte, el rugby en Nueva Zelanda, el boxeo en Filipinas o la producción de fruta, cobre o salmón en Chile.

 

Paralelamente, el Embajador Gabriel Rodríguez conceptualiza al “laboratorio natural” como “un espacio que por su riqueza natural es un lugar privilegiado para la investigación científica y el análisis del impacto social de las políticas públicas de desarrollo”.[5]

Dentro de las ventajas comparativas que ofrece Chile, se consideran, entre otros, los cielos más claros, la insolación por m2 más alta de todo el mundo, terremotos y desastres naturales potentes, las aguas más puras, un paraíso fitosanitario, climas mediterráneos, productividad agrícola de alimentos saludables, Monteverde como el primer asentamiento humano de América, las Momias Chinchorro como las más antiguas del mundo, la mayor proyección al Pacífico Suroriental o Punta Arenas como la ciudad más austral del mundo. Todos estos elementos dan lugar a la posibilidad de crear spillovers para el desarrollo de la ciencia, en particular, en la Zona Norte, el Valle Central, Santiago, la Zona Subantártica y la Antártica.

Los laboratorios naturales implican tanto oportunidades como también desafíos para el país en el largo plazo: posibilitan la descentralización de la ciencia y dan identidad territorial con proyección mundial; promueven el enfoque transdisciplinario (multidisciplinario + stakeholders); atraen la cooperación/co-financiamiento de grandes centros internacionales; generan una positiva imagen-país (betterment of mankind); originan aplicaciones tecnológicas de nicho derivadas del conocimiento y emprendimientos locales; contribuyen a una mejor educación en ciencias, ingeniería y matemáticas, y crean oportunidades para el turismo científico.

 

  1. Desafíos que plantean los temas abordados

 

La investigación y el desarrollo son fundamentales para todo país que pretenda alcanzar un nivel de bienestar relevante para su población. Para estos efectos, se hacen necesarios esfuerzos que involucren, desde distintas perspectivas, a la sociedad como un todo. En primera instancia se requiere de una ciudadanía convencida de la importancia del I+D+i. Esto se puede alcanzar a través de la inclusión de la temática como contenido en la formación escolar, generando así desde la infancia la idea de una cultura de la innovación, la cual se vaya reforzando a lo largo del tiempo a través de la discusión en el espacio público. Una ciudadanía conocedora de la materia encomendará a los tomadores de decisiones la elaboración de políticas de fomento, a las cuales los representantes políticos deberán responder. De esta forma se puede constituir un círculo virtuoso que apunte a aumentar los recursos que hoy en día se destinan en este ámbito, aunque necesariamente enmarcados en una estrategia sustentable y sostenible. Para estos efectos pueden tomar herramientas que ya se han puesto en marcha, tales como programas de formación de capital humano avanzado, fondos de investigación y alianzas entre actores públicos, privados y casas de estudios; capaces de constituir un ecosistema nacional de I+D+i.

 

También los acontecimientos de los últimos años han puesto en evidencia, desde una perspectiva práctica, el impacto de los desafíos globales en el diario vivir de la población. Situaciones como la pandemia del AH1N1 y COVID 19 han dado a conocer el I+D como la única salida a la crisis sanitaria actual. Esto puede constituir una primera aproximación para la valoración por parte de la sociedad sobre la materia, aunque viéndola como un fenómeno distante en que las soluciones vienen dadas desde las naciones más avanzadas.

 

Paralelamente el cambio climático, como fenómeno de impacto mundial ya muestra sus resultados en el país con la desertificación del Norte Chico, la megasequía en el Valle Central o el derretimiento de glaciares en la Zona Austral. En estos casos no existen mayores nociones en la sociedad acerca de la manera en que la ciencia puede contribuir en la búsqueda de soluciones desde el país tomando en cuenta las ventajas comparativas que ofrece el territorio nacional.

 

Los laboratorios naturales constituyen una oportunidad para que el país pueda, dadas sus particularidades, ofrecer una plataforma para el desarrollo de la ciencia de alcance global. En este sentido, posibilitan constituir un punto de atracción para la llegada de científicos desde el exterior que participen de centros de investigación y casas de estudio nacionales, pudiendo transformarse en polos de formación de investigadores tanto extranjeros como chilenos. Esto debe además ir aparejado de una estrategia de retención de capital humano capaz de contribuir en la creación de un círculo virtuoso en la materia, tal como ha ocurrido en el último tiempo con la astronomía.

 

Un mayor desarrollo del I+D en el país también puede focalizarse en el mejoramiento de la producción nacional. Una parte relevante de las exportaciones está conformada por frutas y verduras, las cuales están asociadas a la dieta mediterránea, conocida por sus ventajas desde la perspectiva nutricional. Así, investigadores internacionales pueden venir al país con el objetivo de buscar formas de optimizarla y así poder alcanzar mayores volúmenes que vayan dirigidos a sus países de origen. Algo similar puede ocurrir con las exportaciones de minerales que, incluyendo tecnología para su optimización desarrollada en Chile, también podrá ser utilizada en otros lugares.

 

Para avanzar en esta vía se hace necesario contar con políticas públicas orientadas a promover la I+D+i no sólo hacia el interior, sino que también se encarguen de difundir a nivel global las ventajas que ofrece nuestro país. Esto puede traducirse en un círculo virtuoso que mejore la competitividad de las exportaciones de bienes y propender también al desarrollo de servicios asociados al I+D+i. Instalando los incentivos correspondientes de manera correcta, es posible generar un círculo virtuoso capaz de transformar a Chile en un punto de referencia para la ciencia a nivel mundial.

 

  1. Perspectivas desde Chile

 

Nuestro país proyecta promisorias perspectivas de sus laboratorios naturales, atrayendo atención internacional y otorgando ventajas comparativas para realizar investigación con impacto científico, social y económico.

Como ya se ha mencionado, el país posee una serie de laboratorios naturales, que nuestro país puede potenciar. En primer lugar, un territorio ideal para astronomía y astrofísica, pues poseemos más del 50% de la capacidad de observación astronómica del mundo. Se han desarrollado diversos avances en esta materia, entre ellos, una inversión de US$ 5.500 M. el 2018 en telescopios, equivalente a 11 veces el presupuesto de la ANID; convenios diplomáticos que han otorgado a los astrónomos chilenos el derecho a 10% del uso, o el aumento sostenido en la cantidad de investigadores y docentes en materias astronómicas y estudiantes interesados en carreras relacionadas.

En segundo lugar, el Territorio Antártico. Se destaca la labor que desarrolla el INACH, que fue creado en 1963, trasladándose a Magallanes en 2003. Diversas instituciones, entre ellas, universidades, centro de investigación y gobiernos, están interesadas en desarrollar convenios con Chile considerando que ocupar a Magallanes de base de operaciones, sirve para reducir costos de manera considerable. Punta Arenas ofrece servicios a 22 países como puerta de entrada para aviones y buques de investigación.

En tercer lugar, el territorio subantártico o cumbre austral de Sudamérica. La franja entre Tierra del Fuego y la Antártica constituye una oportunidad única para la investigación científica y desarrollo turístico de tipo científico, considerando que no hay ningún otro lugar en el planeta que se encuentre en la misma latitud. Se trata de ecosistemas vulnerables de características únicas, donde hay una presencia especial de líquenes y briofitas. El profesor Aguilera recalcó la construcción de un centro de investigación subantártico en Puerto Williams, donde hubo un amplio interés internacional en poder plasmar el proyecto, por ejemplo, un convenio entre la Universidad de North Texas y la Universidad de Magallanes.

En cuarto lugar, el Océano Pacífico sur oriental, que cuenta tanto con una relevancia geopolítica como económica. La última viene dada por la influencia de la Corriente de Humboldt, que ha permitido el desarrollo de la industria salmonera, facilitada por el acceso a aeropuertos, y de la pesca industrial a gran escala. Se destaca el alto potencial de desarrollo científico, pues el 40% de las aguas de la zona austral están protegidas, aprovechadas por buques de investigación científica.

En quinto lugar, los desastres naturales, resaltando la alta frecuencia de terremotos, tsunamis, erupciones de volcanes, deslizamientos de tierra e incendios o sequía. Durante el período 1980-2011, Chile lideró las pérdidas por desastres en países de la OCDE, con un valor económico equivalente al 1,15% del PIB. Ello implica una oportunidad para desarrollar estándares internacionales frente a desastres y exportación de tecnología, experimentos en protocolos de prevención y actuación frente a desastres y avances en materia de construcción antisísmica y preparada para tsunamis.

En sexto lugar, la alimentación sustentable, siendo nuestro país uno de los cinco lugares del mundo en los cuales se producen alimentos propios de la dieta mediterránea. Entre las ventajas comparativas para la producción resaltan la contra-estacionalidad y el “paraíso fitosanitario”. Además, somos conocidos en el mundo por el salmón, fruta o vinos, contamos con un potencial en recursos marinos y algas comestibles, y podemos ofrecer una variedad en turismo gastronómico.

Por último, la capacidad para producir energía solar, puesto que en el Norte de Chile los valores de insolación son entre 7 y 8 kWh/m2/día, en comparación a Alemania, cuyos valores de insolación promedian 3 kWh/m2/día. Sin embargo, Chile cuenta con una capacidad instalada de energía solar de energía total de aproximadamente 24 GW, en cambio, Alemania con una capacidad de 49 GW[6].

El contar con estos espacios también demanda el desarrollo de un marco institucional capaz de proteger sus características. Se trata muchas veces de áreas en equilibrios vulnerables, que podrían ser susceptibles a una serie de intervenciones potencialmente perjudiciales que reducirían su valor científico, como por ejemplo daños medioambientales, afectaciones por terceros e inclusive la oposición de la comunidad local[7].

Los laboratorios naturales representan un desafío para un amplio número de actores, dentro de los cuales el servicio exterior puede contribuir activamente. Desde una aproximación de la diplomacia para la ciencia, los vínculos desarrollados en el exterior por parte de los funcionarios diplomáticos pueden actuar como canales de apalancamiento y difusión de las condiciones especiales que ofrece el país para el desarrollo de la ciencia, en especial bajo el contexto de amenazas globales.

Un ejemplo de esto puede ser el cambio climático, en cuanto a las condiciones especiales para el desarrollo de nuevas fuentes energéticas, la experimentación bajo diferentes climas de mecanismos de optimización del uso de las aguas o mejoramientos en la producción de especies vegetales, o inclusive de adaptabilidad de asentamientos humanos.

Tomando en consideración los aportes que puede realizar la ciencia para la diplomacia, la primera podría actuar como una plataforma de presentación del país, en cuanto a un potencial polo de I+D de alcance global, capaz de entregar y también procesar de manera conjunta, insumos para abordar los requerimientos actuales que enfrenta la comunidad internacional.

  1. Referencias bibliográficas:

AGUILERA, J. Laboratorios Naturales. Presentación realizada telemáticamente: 09-07-2020; Academia Diplomática de Chile Andrés Bello, 2020.

 

AGUILERA, J. y LARRAÍN, F. Laboratorios Naturales para Chile: Ciencia e innovación con ventaja. Santiago: Ediciones Universidad Católica. 2018. ISBN: 9789561422506.

GURIDI, J. Natural laboratories as policy instruments for technological learning and institutional capacity building: The case of Chile’s astronomy cluster. Director: Julio Pertuzé, Pontificia Universidad Católica de Chile, Escuela de Ingeniería, Santiago, 2018.

RODRÍGUEZ, G. Política Exterior, Regiones y Territorio, una mirada desde la Ciencia y la Tecnología en Revista Diplomacia N° 139, Chile Diversidad Regional, 2018.

[1] La presente ficha estratégica no representa la posición del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile ni de la Academia Diplomática de Chile. Esta corresponde a un ejercicio de carácter académico y de entrenamiento. Los contenidos son de responsabilidad de sus autores.

[2] José Miguel Aguilera Radic es Ingeniero Civil Industrial de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y cuenta con un PhD en Ciencias de la Universidad de Cornell. Es reconocido como investigador de alto perfil con una amplia trayectoria nacional e internacional en materias vinculadas a la química y agricultura. Recibió el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas en 2008 y fue presidente de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica CONICYT entre 2010 y 2014.

[3] AGUILERA, J. Laboratorios Naturales. Presentación realizada telemáticamente: 09-07-2020; Academia Diplomática de Chile Andrés Bello, 2020.

[4] RODRÍGUEZ, G. Política Exterior, Regiones y Territorio, una mirada desde la Ciencia y la Tecnología en Revista Diplomacia N° 139, Chile Diversidad Regional, 2018.

[5] Ibídem.

[6] AGUILERA, J. op.cit.

[7] GURIDI, J. Natural laboratories as policy instruments for technological learning and institutional capacity building: The case of Chile’s astronomy cluster. Director: Julio Pertuzé, Pontificia Universidad Católica de Chile, Escuela de Ingeniería, Santiago, 2018.