Diálogo entre Ciencia, Tecnología e Innovación y la Política, y su impacto en las Relaciones Internacionales en el Siglo XXI - Academia Diplomática de Chile Andrés Bello
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21 Dic Diálogo entre Ciencia, Tecnología e Innovación y la Política, y su impacto en las Relaciones Internacionales en el Siglo XXI

“Video Conferencia con Paola Cañón, Asesora de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)”

Por Andrés Meza y Jorge Díaz, alumnos primer año Academia Diplomática de Chile

En su exposición, Paola Cañón, asesora de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), dió a conocer la actual política nacional de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación. Ésta tiene por finalidad impulsar el desarrollo y ejercicio de la ciencia y el conocimiento en la sociedad chilena.

Las funciones principales de la ANID incluyen la formación de capital humano avanzado y su inserción en polos de investigación nacional e internacional; el fomento a la investigación científica individual, asociativa y aplicada; la conformación de redes estratégicas de cooperación; y la creación y difusión de conocimiento científico.

En relación a esto, durante la charla se destacó la importancia de que exista una interrelación que debe entre la diplomacia y la I+I+D (Investigación, Innovación y Desarrollo). Chile se encuentra en un proceso de consolidación y desarrollo de una nueva institucionalidad que logre aglutinar esta dinámica, a cargo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. En este sentido, los lineamientos fueron enfocados hacia la relevancia que esto tiene para la realidad nacional, donde justamente existe una baja inversión en estas áreas, junto con la necesidad de que estas prácticas sean desarrolladas multidisciplinariamente.

 

  1. Principales desarrollos que plantea el tema examinado para la

sociedad contemporánea.

La investigación científica consiste en la recolección, interpretación y evaluación de datos, de forma sistemática y planificada, con el propósito de contribuir al conocimiento en la materia. El método científico es utilizado para producir teorías científicas, las que luego son examinadas y testeadas para que puedan servir de base para la creación de nueva información. Los resultados obtenidos son luego socializados, de manera que estos nuevos datos revelados puedan contribuir al diagnóstico, tratamiento, y credibilidad de sus aplicaciones prácticas. La ciencia, así entendida, es un esfuerzo colectivo por hacer avanzar y desarrollar el conocimiento fundamental sobre el mundo en que vivimos.

Los beneficios colectivos obtenidos por medio de la investigación científica han resultado fundamentales para el progreso tecnológico de la humanidad. El aumento del bienestar de las comunidades humanas se debe en gran medida a los avances producidos en el área de las ciencias naturales. De acuerdo a la experiencia acumulada desde la época industrial, la investigación es capaz de elaborar tanto un conocimiento general base como una fuerza laboral científica calificada que, a su turno, facilita la aplicación de la ciencia al desarrollo de tecnologías y soluciones a problemas prácticos. De acuerdo al Informe Sobre Desarrollo Humano 2001, publicado por el

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la innovación tecnológica contribuye a la mejora de capacidades humanas, aumenta los estándares de vida, y habilita a las personas a participar más activamente en la vida de sus comunidades. Las fuentes de energías renovables, las vacunas para curar enfermedades infecciosas, y el acceso a internet son claros ejemplos de esto. Adicionalmente, los avances tecnológicos pueden constituir medios para el desarrollo humano a través del impacto que tienen en el crecimiento económico y las ganancias en productividad.

Actualmente, resulta ampliamente conocido el rol fundamental que juega la investigación científica en el camino al desarrollo económico de regiones de ingreso medio o más empobrecidas. A su vez, la ciencia es crítica en nuestras capacidades de adaptación y mitigación ante los efectos del cambio climático, junto con aportar a la solución de problemas medioambientales más específicos. La riqueza de las naciones ha comenzado a depender cada vez menos de la disponibilidad de recursos naturales, siendo el rol de la construcción de una sociedad del conocimiento un requisito cada vez más imprescindibles para elevar los índices de calidad de vida de cualquier país. En consecuencia, uno de los primeros pasos a tomar es la formación y apoyo de capital humano altamente cualificado en materias de investigación científica. El rol de la ANID en este sentido resulta primordial para la creación de una masa crítica de investigadores capaces de transformar cualitativamente la matriz productiva chilena.

 

  1. Materias que fueron parte de los diálogos interactivos.

 

Durante la jornada, se expusieron factores de relevancia para la política exterior de Chile, colocando el énfasis en el diálogo entre la ciencia y la política. La importancia de esta interrelación recae en que nuestro país tiene múltiples oportunidades de desarrollo en Investigación, Innovación y Desarrollo, constituyendo una oportunidad para el Estado de Chile a coordinar a los distintos agentes de la sociedad civil interesados en estas materias. En base a esto, esta coordinación adquiere una dirección tácita al tomar en cuenta que la investigación de la nación actualmente carece de impacto social, lo que se relaciona con la falta de articulación de las herramientas existentes. En consecuencia, el país, al poseer una baja inversión en dicha área, se encuentra en la necesidad de aumentar la masa crítica de investigadores científicos disponibles. A su vez, se suma a este problema la falta de desarrollo y diversidad de la matriz tecnológica de Chile, lo que genera que los niveles de especialización en esta área sean bajos.

A pesar de que existen factores transversales que formaron parte de la presentación y que no se pueden extrapolar fácilmente, el potencial nacional en esta materia resulta promisorio. La expositora señaló que, como futuros diplomáticos de Chile, resulta urgente ir en pro de maximizar estos beneficios naturales disponibles. Constituyen como ventajas comparativas que pueden ser piezas clave para incorporar nuestra economía en las cadenas globales de valor científica.

A partir de lo ya mencionado es que Paola Cañón abordó también la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que ha resultado ser clave en esta materia. Destaca la labor especial de coordinación entre proyectos del Ministerio de Economía (relacionados con CORFO) y del Ministerio de Educación a través de un comité interministerial. Esto, por ende, da como punto inicial el desarrollo de una política nacional de ciencia proyectada enfocada en incentivar la investigación científica como un tema ineludible al momento de conversar sobre desarrollo.

Adicionalmente, y debido a que uno de los roles principales de ANID consiste en la formación de capital humano avanzado, en orden para lograr estos objetivos es imprescindible la participación directa de la ciudadanía. Destaca en este sentido la conformación de en mesas de trabajo denominadas “Pensemos Juntos”. Estos esfuerzo, a corto, mediano y largo plazo, de la nueva política nacional de ciencia, incluye a su vez una vinculación amplia, transversal y directa con la sociedad.

 

  1. Oportunidades y desafíos estratégicos para Chile: opciones para la Política Exterior.

 

Con la creación de esta nueva institucionalidad, la experta señaló cómo el Estado chileno debiese invertir en crear mejores espacios científico-tecnológicos, donde distintos actores de la sociedad civil puedan hacerse parte. En este sentido, la Asesora de ANID destacó el trabajo que realizan los investigadores en distintas áreas del conocimiento científico, con el objetivo de formar una masa crítica de expertos que puedan efectivamente colaborar al desarrollo tecnológico del país. Por esta razón es que uno de los pilares de ANID es la generación de investigaciones innovadoras y de alta calidad académica, teniendo en consideración que la masa crítica a nivel nacional es aún muy pequeña.

Actualmente, las tasas de inversión que Chile adjudica a investigación y desarrollo se encuentran por debajo del promedio de los países OCDE. El escaso enfoque que se le otorgan a estas materias puede verse reflejado, por ejemplo, en el hecho de que la inversión chilena en esta área constituye tan sólo la mitad de lo que la Universidad John Hopkins destina para investigación científica. Sin embargo, Chile aún así se ubica en el segundo lugar latinoamericano en rankings de publicaciones de revistas científicas. Es por esto que, ante un escenario de bajo impacto social de la ciencia nacional, con un sistema científico pequeño, disperso y fragmentado, la ANID puede entrar a jugar un rol unificador y articulador.

La política exterior chilena debe sumarse a los esfuerzos de ANID en su función de agente coordinador. Tanto la experiencia acumulada como las funciones propias del Ministerio de Relaciones Exteriores pueden servir de plataforma para generar vínculos clave con la comunidad científica internacional. Lo anterior requiere que los miembros del servicio exterior chileno incluyan dentro de sus prioridades el interés por fomentar la diplomacia científica, más allá del tradicional énfasis que se le ha otorgado a la diplomacia comercial. Para lograr dicho objetivo, será necesaria una comunicación constante con todas las direcciones que componen el Ministerio de Ciencia y Tecnología, de manera de poder intercambiar perspectivas y visiones para la elaboración de un proyecto o plan de ruta en común.

Otro de los puntos que fueron señalados a lo largo de la presentación es el bajo porcentaje de exportación de productos altamente tecnológicos. Es en esta área donde existen grandes oportunidades para que Chile gane terreno a nivel internacional, dado que la diversidad climática de nuestro país ofrece potentes ventajas comparativas. Los denominados “laboratorios naturales” son zonas que, por sus características geográficas únicas, permiten el desarrollo de investigación científica que no sería posible en otras latitudes.  Sólo por nombrar algunos ejemplos, nuestro territorio posee una de las zonas geográficas con la mayor cantidad de radiación solar a nivel mundial, el Desierto de Atacama; cuenta también con los cielos más claros a lo largo de todo el año en la Región de Coquimbo; y nuestros glaciares son unas de las más grandes reservas de agua dulce en el planeta. Debido a esto, la Asesora de ANID afirma que la política nacional tiene que desarrollar un vínculo directo con la sociedad, dar protección y fortalecer el ecosistema para aumentar las capacidades institucionales con una visión de prospectiva y lograr contribuir al desarrollo futuro del país donde la producción científica vaya en la misma dirección y apoyo al proceso de toma de decisiones.

Dentro de los ejes que son de oportunidad y de desafíos para nuestro país, Paola Cañón dió continuidad a los matices generales con los cuales el Ministerio había sido creado, y con los que ANID otorga las directrices más específicas hacia la contribución de la ciencia, investigación e innovación al proceso de toma de decisiones. Este aspecto es esencial a la hora de abordar la vinculación con la ciudadanía, fortaleciendo la institucionalidad para generar un cambio que repercuta en el futuro.

Otros de los puntos que se señalan son las capacidades institucionales que tiene y puede crear Chile no solo con la creación del Ministerio de Ciencia, sino que estas materias sean tratadas a nivel de cooperación interministerial, donde todos los actores públicos sean partícipes de estas nuevas directrices con miras a contribuir directamente el proceso de toma de decisiones. Debido a lo anterior, es que se abre un espacio amplio para aumentar la cooperación internacional y regional para observar los avances en esta materia. Esta oportunidad y desafío de lograr una mayor inversión en estas áreas, se entremezclan con la potencialidad geográfica que tiene el país en garantizar un clima apto y eficiente en la astronomía, y poder así transferir recursos en el cuidado de los distintos ecosistemas alrededor de los llamados laboratorios naturales.

Estas características, entonces, van dirigidas a desarrollar políticas públicas que posean la capacidad de resiliencia y de adaptación a distintos escenarios, donde el proceso de toma de decisiones se dirija a potenciar los objetivos que tenga el país en materia de política exterior.

Esta política que se crea con la renovación de los ejes en materia de desarrollo científico, hacen que el espacio de prospectiva sea de gran importancia. Dado esto, la resiliencia y adaptación de la que se detalla anteriormente, vaya más allá de la mera transferencia de capital humano y de la calidad de las investigaciones que se realizan. Con el fin de potenciar el gasto público en estas áreas, la Asesora de ANID hace alusión a que esto debiese ser de interés nacional, el hecho que la coordinación de actores públicos, privados y de la sociedad civil sean garante de acción directa y uno de los pilares de la nueva agenda de ciencia, innovación y desarrollo. Es por esto que, esta calidad y administración que debiese realizar el Estado tiene que ir en dirección de lograr una interdependencia entre los actores anteriormente señalados, y donde se vayan a ejecutar una sistematización más allá de la transferencia de conocimiento como parte del mandato que ANID tiene como agencia.

La producción de estos lineamientos se explican y sistematizan entorno a la transformación científica y digital, transición armónica y planificación estratégica participativa, y donde las actividades principales van de la mano con la formación de capital humano, investigación individual, asociativa y aplicada para así lograr la generación de redes estratégicas y de conocimiento internacionalizadas, con plena inserción del capital humano que se crea y que se logre una plena difusión del conocimiento existente.

En consecuencia, el rol del Estado en esta área es incurrir en asumir que el diálogo entre ciencia, tecnología, innovación y la política, es primordial para que Chile tome un rol protagónico en el sistema internacional, dejando a la luz que la labor de sus Diplomáticos es fundamental para expandir y potenciar estos horizontes donde la transformación digital, la labor primordial de nuestros laboratorios naturales, entre ellos los cielos del norte del país y la Región Antártica, son importantes para el desarrollo de capital humano avanzado. Por ende, se engloba esta tarea en introducir a Chile en esta era de cambios acorde a las exigencias emanadas desde las Relaciones Internacionales como pieza clave y lograr introducir desde nuestra labor, al país en las redes de innovación y ciencia a nivel internacional desde la cooperación internacional.