"Laboratorios Naturales" – Antártica - Academia Diplomática de Chile Andrés Bello
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21 Dic “Laboratorios Naturales” – Antártica

DIPLOMACIA 3.0 – SESIÓN 15

  1. Contexto del tema.

 

El diálogo interactivo del día del 22 de Julio de 2019, se enmarca en un nuevo ciclo dedicado a pensar los “laboratorios naturales” chilenos y la vinculación de la política exterior con estos particulares espacios. Esta vez, fue el turno de la Antártica y los invitados fueron el Embajador Camilo Sanhueza, ex Director de la Dirección de Antártica del MINREL, de reconocida trayectoria diplomática en la materia, el Dr. Marco Leppe, biólogo y actual director del Instituto Antártico Chileno y el Dr.  Luis Valentin Ferrada, especialista en ciencias jurídicas y actual Asesor de la Dirección de Antártica de MINREL.

Chile es un país con una notable vocación antártica por su historia y cercanía geográfica, con una presencia física ininterrumpida en el Continente Antártico desde el año 1947. Su Política Antártica Nacional tiene profundas raíces a lo largo de su vida independiente, que se perfeccionan desde el siglo XIX por medio de definiciones, decisiones e instrumentos fundamentales del Estado y otras oportunidades significativas. Por caso, el 6 de noviembre recuerda la fecha histórica en que el Presidente Pedro Aguirre Cerda fijó los límites del Territorio Chileno Antártico (1940), además, Chile es una de las 7 naciones que posee reclamos de soberanía en el continente blanco.

A su vez, las gestiones nacionales tuvieron una importante incidencia en la definición del contenido final del Tratado Antártico, y es uno de los doce países signatarios u originarios del mismo, que entró en vigencia en 1961, en el que se considera a la Antártica como una zona desnuclearizada y destinada a la cooperación internacional de carácter científico. Este instrumento buscó proteger la Antártica y para ello la transformó en el primer continente desmilitarizado y en una zona de paz libre de conflictos. Sin embargo, muy pronto fue evidente que la protección debía abarcar mucho más que una prohibición de los usos bélicos y nacieron las primeras preocupaciones medioambientales que luego se cristalizaron en nuevos tratados o protocolos. Iniciativas de las cuales Chile también fue parte activa.

Por otro lado, este diálogo se produjo en el mismo momento en que el poder legislativo nacional se encuentra discutiendo la aprobación de un nuevo estatuto antártico. Este proyecto implica una verdadera modernización institucional de la política antártica, en respuesta a los compromisos internacionales contraídos por Chile en el Sistema del Tratado Antártico, a la vez que atiende a la necesidad de contar con una normativa adecuada frente a los nuevos escenarios geopolíticos, ambientales y económicos que se presentan en relación a la gobernanza del continente blanco.

Esta norma tiene como objetivo el impulsar la participación activa en la gestación, implementación y desarrollo de un régimen antártico efectivo, a partir del Tratado Antártico y, además, adecuar las normas de derecho interno que rigen en el Estado de Chile sobre la materia. Esto con vista a lograr una mayor la protección y fortalecimiento de los derechos soberanos antárticos de Chile; el establecimiento de los principios conductores de la política antártica y del ejercicio de sus competencias en materia antártica; la promoción de la protección y el cuidado del medioambiente antártico y sus ecosistemas dependientes y asociados, así como su condición de reserva natural, dedicada a la paz y a la investigación científica, a través del reforzamiento y profundización del Sistema del Tratado Antártico y al potenciamiento y regulación de las actividades antárticas de Chile. Por último, también precisa las funciones que, en materia antártica, corresponden a los Ministerios de Relaciones Exteriores; de Defensa y al de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, respectivamente.

En relación a este último punto es de destacar que en materia antártica son muchos los actores y entidades nacionales que participan, desde Universidades, Ministerios, Institutos de Investigaciones, las FFAA, etc. A su vez, hay una red multilateral, en el plano regional y global, que se ocupa de esta temática y de la cual Chile es un nodo muy importante.

En este sentido, es importante dar cuenta de la doble dimensión de la cuestión antártica: nacional e internacional, lo que explica la calidad de facilitador que asume la Cancillería en la materia, así como su rol de representación en los diversos foros y regímenes antárticos. Lo que explica la existencia de una larga tradición diplomática edificada por la dedicación de una infinidad de funcionarios apasionados por estas cuestiones.

Se trata de una verdadera política de estado con hondas raíces históricas y que ha sido transversal a gobiernos con orientaciones ideológicas divergentes, en conclusión, atravesamos un contexto por demás estimulante para pensar las potencialidades que ofrece la Antártica y discutir las acciones necesarias para que Chile se consolide como una “puerta de acceso” al continente blanco.

 

1.2 Breve reseña a la institucionalidad Antártica Chilena[1].

 

Al Ministerio de Relaciones Exteriores le corresponde el conocimiento y coordinación de todos los asuntos relativos al Territorio Chileno Antártico y a la Antártica en general, y para ello debe relacionarse y coordinarse tanto en el ámbito nacional como internacional. El Consejo de Política Antártica es el órgano colegiado de naturaleza interministerial, presidido por el Ministro de Relaciones Exteriores que, entre otras funciones, propone los grandes lineamientos de la Política Antártica Nacional.

Luego, la Dirección de Antártica (DIRANTARTICA) es la responsable de centralizar los asuntos antárticos, concentrando todos los aspectos correspondientes al funcionamiento del Sistema del Tratado Antártico y las relaciones con sus Estados Partes, cumpliendo cabalmente las obligaciones internacionales originadas por este sistema, sus instrumentos y mecanismos consultivos en la administración del Continente Antártico.

Además, el Instituto Antártico Chileno (INACH) planifica, coordina, autoriza y realiza la actividad científica, tecnológica y de difusión en materias antárticas. Desde el año 2003 pasa a ejercer sus funciones en la ciudad de Punta Arenas, gran señal de descentralización que a su vez da cuenta de una decisión geopolítica de gran proyección para el país.

 

  1. Puntos que menciona

 

El vínculo de la Antártica con el Derecho Internacional data de comienzos del siglo XV; no obstante, el hito jurídico fundamental es el Tratado Antártico, que entró en vigencia en 1961, cristalizando el interés de los Estados firmantes y adherentes por fortalecer el régimen normativo, que la considera como una zona desnuclearizada y destinada a la cooperación internacional de carácter científico.

Chile es uno de los 12 signatarios originales del Tratado Antártico, y tiene calidad de parte consultiva, por lo que participa en la adopción de las decisiones de las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico (RCTA)[2].  Junto a otros instrumentos han dado forma a un sistema jurídico particular.

Los principales operadores antárticos nacionales son las unidades antárticas de las Fuerzas Armadas y el INACH. Las primeras son las encargadas de prestar el soporte operativo y logístico para todas las actividades antárticas chilenas, así como de mantener la presencia permanente de nuestro país, durante todo el año. Mientras que el INACH coordina y organiza la realización de las campañas científicas. como misión planificar, coordinar, autorizar y realizar la actividad científica, tecnológica[3].

Con respecto a la coordinación de la política exterior en materia antártica, se abarcan varios aspectos, desde la protocolos en materia turística, regulados por la RCTA como hasta la protección ambiental[4]. Así la política antártica nacional (2017) y plan estratégico antártico (2020-2024). Este último “aterriza” la política nacional de la materia.

Cabe mencionar que con la Argentina desde el año 1925 se posee un trabajo muy estrecho y coordinado. Junto a este país se creó un comité Ad-hoc sobre asuntos políticos antárticos. Se han realizado 3 inspecciones conjuntas en base al art. 7 del tratado Antártico y el 14 del protocolo de Madrid. A su vez, hay cooperación en materia de patrullas navales antárticas y en accidentes o desastres que pongan en peligro a las personas.

En años recientes, la Argentina y Chile han venido dando sobradas muestras de la solidez de su relación estratégica en el continente blanco. La consolidación de la cooperación en múltiples frentes antárticos, tanto logístico, científico, como también la sintonía política, son clara evidencia de ello. El trabajo conjunto que tal vez mejor da cuenta de esto, es el que se ha venido realizando desde hace varios años en relación con la propuesta de Área Marina Protegida en el oeste de la Península Antártica y Sur del Arco de Scotia, que ambos países presentaron ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.

Por otro lado, las ventajas comparativas en materia de laboratorios naturales de la Antártica son claras, la investigación científica se enriquece mediante el monitoreo de la biodiversidad del fondo marino, la identificación de macro y microorganismos, el entendimiento de los procesos evolutivos de la biota antártica, además de presenciar organismos y ecosistemas únicos en el mundo[5].

Finalmente, el Proyecto de ley en materia antártica  que establece el Estatuto Chileno Antártico, en miras de proteger y fortalecer los derechos soberanos antárticos de Chile, con claros fundamentos geográficos, históricos, diplomáticos y jurídicos, a través del reforzamiento y profundización del Sistema del Tratado Antártico[6].

 

  1. Desafíos que plantea

 

Por su posición geográfica, Chile tiene un destino oceánico y antártico ineludible. Primeramente, el desafío es la Conexión Regional y Nacional con la Antártica. La ubicación de Punta Arenas cobra suma relevancia, pues no solo es la puerta de entrada para la Antártica, sino que posee un alto potencial para el desarrollo de la ciencia polar. En este sentido, es de destacar una decisión estratégica para esta región que tiene que ver con la mudanza del INACH, el cual en el año 2003 pasó a ejercer sus funciones en la ciudad de Punta Arenas, lo que representó una decisión geopolítica de gran proyección para el país.

Asimismo, cabe indicar que el Centro Antártico Internacional pretende crearse en Punta Arenas, siendo un nuevo hito de trascendental importancia para posicionar a Chile en la materia.

El tema de la soberanía nacional es el desafío mayor en el tema antártico a nivel interno.  Una vez independizado, Chile heredó los títulos castellanos y a posteriori los fue “perfeccionando” a lo largo del tiempo por medio de diferentes actos. El propio O´Higgins reclamaba los derechos soberanos en la Antártica hacia el año 1823. A su vez, estas declaraciones fueron seguidas de diversos actos legislativos para regular diversas actividades económicas que tenían lugar en la zona. Los mapas de Bertrand y Risso Patron constituyen también importantes hitos en este sentido.

La prolongación histórica y geográfica de la zona austral chilena, las implicancias económicas de la explotación de recursos marinos en la zona austral, como por la ocupación geográfica de territorios escasamente explorados y mucho menos ocupados, fueron elementos que han permanecido con más fuerza en la historia de la sociedad magallánica[7].

Como se señaló líneas arriba, el Tratado Antártico protege los derechos soberanos de aquellos países que han manifestado poseerlos sobre distintas porciones de la Antártida (art. IV). No obstante, este instrumento posee dos caras puesto que establece a la vez un sistema de administración multinacional de este continente. Hay que acostumbrarse a vivir con esta doble situación puesto que es evidente que existe una limitación al ejercicio de la soberanía. Esto se puede verificar en el propio cuerpo del Tratado así como también en los tratados y protocolos suscritos posteriormente.

La segunda limitación, más de orden geopolítico, es que la Antártica llama crecientemente la atención de todo el resto de las grandes potencias y este contexto también es una limitación al ejercicio de la soberanía. Sobre todo teniendo en cuenta que Chile es un país relativamente débil en términos de atributos de poder con respecto a muchos de estos actores. A la vez, tener en cuenta esto, permite revalorizar la cercanía geográfica hacia este continente. Esta situación nos obliga a actuar con especial tacto e inteligencia. Debemos aprovechar los distintos intersticios que nos habilita la diplomacia multilateral y potenciar las innegables ventajas comparativas que poseemos.

Es suma, se trata de un tema nacional, regional y global y supone grandes desafíos. La Antártica no sólo es un espacio de paz donde se desarrolla el conocimiento científico sino también un gran ajedrez geopolítico mundial. Chile está en esa mesa, eso es muy positivo pero a la vez supone enormes cuidados. Por ello, es importante contar con diplomáticos competentes y especializados en esta materia.

Con todo, quizás el mayor reto global es el medioambiental. La Antártida es uno de los más importantes reguladores del clima del planeta. Su rol es imprescindible a la hora de regular gran cantidad de eventos climatológicos que se suceden a lo largo y ancho del mundo. Por caso, desde el verano se ha establecido un sistema anticiclónico en el norte de la Antártida que ha mantenido la temperatura estival muy por arriba de la media. Este mismo anticiclón explica la inusual cantidad de lluvias en la región central de Chile desde el otoño. Ergo, estudiar la Antártica nos permite comprender con más exactitud los fenómenos climatológicos que tienen lugar en territorio chileno. Desde un punto pragmático, esto es totalmente imprescindible en tanto lo que en el continente helado suceda impacta, por caso, en la productividad de los mares circundantes a Chile así como también en sus tierras agrícolas.

Debemos considerar que al estudiar la Antártica se estudia algo que es determinante para el presente y el futuro cercano del país. Por ejemplo, la corriente de Humboldt y su riqueza, y alternancia de peces, es afectada por lo que pasa en la Antártida. Esta “conexión” geográfica de Chile con la Antártica se verifica en otras dimensiones. Por ejemplo, se podría decir que mirar un parque nacional de la región de los Lagos es observar una ventana hacia el pasado, en tanto dicha región fue parte de la Antártica que ya no existe. Lo mismo podría afirmarse sobre los ecosistemas sub-antárticos, como los ubicados en la región de Magallanes, los cuales albergan una gran biodiversidad de musgos y líquenes, reconocida como única a nivel mundial.

No obstante, lamentablemente, faltan mecanismos de fiscalización de la actividad antártica nacional, tanto pública como privada, en materia de cumplimiento de las normas de protección del medio ambiente. La zona de la Península Antártica, concentra la mayor cantidad de actividad humana, incluyendo además de los programas antárticos nacionales que operan en el área, actividades económicas de creciente relevancia como la pesca y el turismo. Por estas mismas razones, es la región donde se registra el mayor impacto del cambio climático del continente.

Por otro lado, el calentamiento global ha modificado la mayoría de los ecosistemas acuáticos sobre nuestro planeta, y los sistemas marinos de la Antártica no son la excepción[8] Esta situación nos ofrece una valiosa oportunidad para describir y dar a conocer patrones de este laboratorio natural que está siendo fuertemente perturbado por el cambio climático. Siendo una de las regiones de calentamiento más rápida sobre la Tierra, los científicos trabajan a contrarreloj[9].

  1. Perspectiva desde Chile

 

Así como la pandemia ha revitalizado el rol de la ciencia de cara a la sociedad, la Antártica recalca su posición ante la ciencia, donde es absolutamente protagonista. La Antártica debe preservarse en su estado prístino, no solo con respecto a su posición como laboratorio natural, sino que de frente a los desafíos globales como el cambio climático, por lo que se justifica plenamente el esfuerzo de los Estados debe estar orientado a ese fin. Como en pocos territorios, aquí diplomacia y ciencia deben trabajar mancomunadamente.

Al respecto, Chile posee una gran oportunidad ya que en temas de derecho del mar y derecho antártico somos un jugador clave y competente, un país que lidera y es escuchado. A su vez, en términos de disciplinas científicas y publicaciones especializadas, Chile es particularmente fuerte en Ecología, conservación de biodiversidad y en geo ciencias. Terrenos donde se destaca a nivel internacional.

También están los glaciares y los ecosistemas del Pacífico sur-oriental para monitorear el cambio climático. Dichas características son propias de un laboratorio natural, que al encontrarse en países emergentes como el nuestro otorga ventajas comparativas que no son replicables en otros lugares o contextos, y que debemos aprovechar. Además de su valor intrínseco, tener investigación científica de nivel mundial en suelo chileno contribuiría a fortalecer la educación en ciencias e ingeniería, a mejorar las capacidades tecnológicas de ciertas industrias y a generar nuevas alternativas de innovación y emprendimiento que sean cualitativamente superiores a las existentes.

Como se señaló anteriormente, es necesario también considerar que la Antártica es un observatorio del Cambio Climático y nuestro país debe tener un posicionamiento científico que nos entregue ventajas al respecto. Las investigaciones en territorios como la Antártica pueden promover a futuro soluciones para problemas globales, como lo es el calentamiento global. Ello no es posible sin un ecosistema con base tecnológica y sin una diplomacia que lo potencie. Es por ello que la visión de la Antártica ha de ser integral y no segmentada.

Reforzar la posición y soberanía en la Antártica a realizarse mediante medidas específicas y concretas, constantes y sostenidas en el tiempo. Las dimensiones físicas y geográficas de la soberanía nacional y la característica tricontinental del país exigen que la política exterior considere la dimensión interna y externa de la conducción de política antártica, especialmente de la defensa de la soberanía nacional en el lejano sur y la formación de la conciencia antártica. La diplomacia científica constituye uno de los instrumentos más eficaces para afirmar esta soberanía inteligente sobre el continente blanco.

 

Mathias Sedarkevich – Arantxa Ríos.

 

[1] Sanhueza Bezanilla, Camilo. Institucionalidad Antártica Chilena. Revista Tribuna Internacional. Volumen 8, Nº 15, 2019.

[2] Ministerio de Relaciones Exteriores. Sistema del Tratado Antártico. Disponible en: Sistema del Tratado Antártico

[3] Sanhueza Bezanilla, Camilo. Institucionalidad Antártica Chilena. Revista Tribuna Internacional. Volumen 8, Nº 15, 2019.

[4] Secretaría del Tratado Antártico. RCTA y otras reuniones. Disponible en:   https://www.ats.aq/s/atcm.html

[5]Nuevas especies y posibles extinciones: investigación proyecta impacto del cambio climático en biodiversidad antártica. Disponible en: https://www.uchile.cl/noticias/160900/estudio-identifica-nuevas-especies-y-posibles-extinciones-en-antartica

[6] Senado. Estatuto Chileno Antártico: proyecto busca proteger y fortalecer los derechos soberanos de Chile en el continente blanco. Disponible en: https://www.senado.cl/estatuto-chileno-antartico-proyecto-busca-proteger-y-fortalecer-los/senado/2019-06-07/115617.html

[7] NICHOLLS LOPEANDIA, Nancy. LA SOCIEDAD BALLENERA DE MAGALLANES: DE CAZADORES DE BALLENAS A “HÉROES” QUE MARCARON LA SOBERANÍA NACIONAL, 1906-1916. Historia (Santiago), Santiago ,  v. 43, n. 1, p. 41-78,  jun.  2010.   Disponible en <https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-71942010000100002&lng=es&nrm=iso>. accedido en 30 jul.  2020.  http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942010000100002.

[8] Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL). Disponible en: https://www.centroideal.cl/antartica/

[9] Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL). Cambio climático y buceo científico en la Antártica. Disponible en: https://www.centroideal.cl/antartica/