Laboratorios Naturales -Océanos - Academia Diplomática de Chile Andrés Bello
Academia Diplomática de Chile Andrés Bello | La Academia Diplomática de Chile “Andrés Bello” es una entidad dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile cuya misión primordial es formar a los futuros diplomáticos del país.
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21 Dic Laboratorios Naturales -Océanos

  Expositores:

Embajador Rodrigo Olsen Director de Medio Ambiente y Asuntos Oceánicos.
Diego Flores Jefe del Departamento de Áreas protegidas del Ministerio del Medio Ambiente.
Salvador Vera de la Dirección de Medio Ambiente y Asuntos Oceánicos.

 

Alumnos: Emanuel Ruz Wiznia – Emilio Yáñez Bravo

Introducción

 

Dentro de la temática de Diplomacia 3.0 se han estado desarrollando durante las últimas sesiones los distintos aspectos que tienen que ver con los Laboratorios Naturales, su importancia para nuestro país, sus marcos regulatorios internacionales, las oportunidades que generan y que seguirán generando para nuestros intereses nacionales. Por lo que en esta oportunidad destacados funcionarios con la más amplia experiencia, tanto del Ministerio de Relaciones Exteriores como del Ministerio del Medio Ambiente desarrollan temáticas ligadas al Océano, como laboratorio natural del cual Chile tiene vasta participación regional. Desarrollando temáticas ligadas a los desafíos que tenemos en cuanto a él, en materias de política exterior, en materia científica, en cuanto a la conservación, preservación y cuidado.  Haciendo el llamado a tomar en cuenta todas las consideraciones relevantes que en materia de estrategia diplomática podamos desarrollar.

 

Perfil de los expositores

 

Embajador Rodrigo Olsen: Director del Dirección de Medio Ambiente y Asuntos Oceánicos, Ex Embajador de Chile en Italia,  Master en Artes Relaciones Internacionales, Ex Director de Asia-Pácifico, Ex Director de Planificación Estratégica del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Diego Flores: Ingeniero Forestal, Magister en Áreas Silvestres, Magister en Administración Pública, Jefe del Departamento de Áreas protegidas del Ministerio del Medio Ambiente.

Salvador Vera: Cientista político, Magister Comunicación política miembro de la Dirección de Medio ambiente y Asuntos Oceánicos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

Contexto del Tema: Chile una identidad oceánica

Ya en el año 1947 el Presidente Gabriel Gonzales Vidéla fue pionero en declarar que queda establecido el límite de 200 millas marinas como zona económica exclusiva para Chile, en el año 2015 Chile fue uno de los países precursores de la Declaración Because the Ocean, declarando el rol clave del océano como regulador climático frente a la gran crisis que supone el calentamiento global.[1] Dejando en claro que nuestro país siempre ha procurado estar a la vanguardia de las discusiones, declaraciones y reglamentaciones en materia oceánica. Nuestro país tiene en materia oceánica distintos espacios jurisdiccionales de importancia esencial: 6.435 Km de costa, 3.681.989 km de Zona económica exclusiva, 120.827 km de mar territorial, 131.669 km2 de zona contigua, 81.338 kmde Plataforma continental. Cada uno con sus distintos procesos regulatorios pertinentes, donde Chile ha tenido un rol importante en su elaboración, discusión y debate. Por lo que vemos una tradición de defensa, de protección y de trabajo en conjunto por y para el Océano; ya que este no es solo nuestra puerta al mundo sino que también parte de nuestra identidad nacional.

 

Este mismo Océano, junto con los otros existentes en el planeta proporciona el 55% del oxígeno que respiramos, el 23% de la biodiversidad del planeta, almacena mucho más carbono que la superficie y 1000 veces más calor que la atmósfera, distribuyéndolo e intercambiándolo, por lo que es pieza clave en todas las temáticas relativas a la protección ecológica, al cuidado ambiental frente a las amenazas del cambio climático y el calentamiento global. Junto con ello es esencial para el ciclo hidrológico (que posibilita la vida como la conocemos). Es una fuente especialmente rica de alimentación, de fuentes de trabajo, de medios de transporte, servicios, y las implicancias económicas que son inconmensurables, ya que si hablamos de la carga transportada, la extracción de recursos histórica, actual y potencial, por lo que no cabe duda que como país con identidad oceánica no solo tenemos el rol de administrarlo sino que aún más de protegerlo.

 

Temáticas tratadas

El Embajador Rodrigo Olsen comienza destacando la importancia del Océano para los diplomáticos para desarrollar un trabajo activo en materias de política exterior, relacionando el resultados de las temáticas trabajadas con el contexto actual de la pandemia del Coronavirus y la crisis económica que ha generado. Iniciando su presentación con la afirmación de que la política exterior y las relaciones internacionales se resienten con este tipo de crisis, que hemos visto potenciadas las desigualdades entre los países afectando desproporcionadamente a los más pobres y desaventajados. Pero de todas estas crisis nacen nuevas oportunidades para la comunidad internacional y el rol activo de la política exterior Chilena debe hacerse notar.

La gobernanza oceánica nos lleva a ejercer este rol activo en los procesos regulatorios internacionales, a participar de los debates, de las discusiones y a tener que ser propositivos. Destacando que como país de costa, somos un país pesquero, un país exportador e importador que nos coloca como una de las grandes puertas de entrada al continente sudamericano, con un rol clave en una de las zonas de movimiento económico más activo del mundo. Que dentro de este gran movimiento el factor de seguridad y soberanía debe ser potenciado, por lo que como Estado, la Armada y como Cancillería se debe trabajar en los desafíos de protección de nuestra frontera oceánica y  de las distintas zonas de jurisdicción que nos proporciona el sistema internacional.

Otro de los temas destacados es la importancia de la CONVEMAR en materia internacional para nuestro país. Ya que Chile, reconoce en ella el marco legal para todas las actividades que se desarrollan en el medio marino, en materias de protección, contaminación, conservación aspectos económicos, de transporte, soberanía entre otros. Resaltando que es resultado de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1973-1982). La que viene a establecer un régimen exhaustivo de legislación internacional que rige todos los usos posibles de los océanos y sus recursos. Por lo demás, contiene los instrumentos constitutivos de tres organizaciones internacionales clave para Chile dentro de la política oceánica internacional: El Tribunal Internacional sobre el Derecho del Mar, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos y la Comisión de la plataforma Continental, siendo uno de los elementos rectores más amplios a nivel del derecho Internacional.[2]

Otro de los temas ampliamente desarrollados en la presentación es la relación de la pesca, como fuente legítima de desarrollo económico y las áreas marinas protegidas, considerando existe una gran lista de temáticas con las que trabajar. Puesto que que a un nivel nacional el 67% de las pesquerías están sobreexplotadas o colapsadas, esto significa que no vale la pena hacer el esfuerzo comercial de establecer pesca en dicha zona, y aún más grave, desde el punto de vista natural que ya se han puesto en riesgo extremo las cadenas tróficas propias de cada zona amenazando la vida de las distintas especies de cada ecosistema.

Por este y otros factores surgen las Áreas marinas protegidas, en las que Chile está dando sus primeros pasos tras importantes acuerdos y políticas públicas necesarias. Se ha recalcado la importancia de la protección de la superficie marina como la del volumen de agua submarina hasta el fondo terrestre. Pero aún quedan grandes territorios en las que no existen estas áreas o, si es que existen, son muy pequeñas proporcionalmente, por lo que no logran cumplor significativamente con todos los grandes propósitos de este tipo de políticas, principalmente en las zona central, de la araucanía y en Chiloé, entre otras.

Los grandes desafíos en la materia no solo son el incremento exponencial de áreas marinas protegidas, sino que también la fiscalización efectiva de dicha protección y la dimensión institucional de administración de estas áreas. Principalmente porque no hay mucha experiencia nacional, debido a que es producto de una innovación, por lo que queda mucho que trabajar con las áreas locales, los grupos ciudadanos, ONG, grupos de investigación, la Subpesca, el Ministerio de Medio Ambiente, la Armada y todos los agentes relevantes que tienen mucho que aportar en este sentido, incluyendo también a la Cancillería en todas las temáticas relativas a las legislaciones internacionales vigentes en la materia, en las negociaciones y en sus procesos diplomáticos necesarios.

Asi mismo es importante la elaboración de una gran política unificada nacional en este sentido, que permita coordinar las economías locales, la pesca industrial, la protección de áreas marítimas, que supere la división instrumental y legislativa entre mar y tierra en pos de la protección de un ecosistema donde naturalmente coexisten. Donde haya mejores procesos de resolución de controversias y protección de amenazas, donde entre espacio para el turismo y una gobernanza inteligente, donde no se dupliquen innecesariamente los esfuerzos o se entrampan problemáticas de carácter urgente.

 

Relación con la Diplomacia

Se comentó que actualmente existen algunos procesos de negociación, donde el Ministerio de Relaciones Exteriores está participando activamente, siendo asesorado por agencias nacionales y grupos científicos.

Para estos efectos debemos ser capaces de comprender los conceptos básicos de los espacios geográficos y las zonas marítimas que establece la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que dentro de los objetivos indicados en su preámbulo establece: “Convencidos de que el desarrollo progresivo y la codificación del derecho del mar logrados en esta convención contribuirán al fortalecimiento de la paz, la seguridad, la cooperación y las relaciones de amistad entre todas las naciones…”, es por esto y en busca de lograr un desarrollo con características sustentables y fortaleciendo la cooperación internacional, es que se desarrolla el concepto de Alta Mar.

Se refiere que el Alta mar representa al 70% del mar en el planeta, siendo el restante 30% bajo regímenes jurisdiccionales, sin embargo, solo se realiza una protección efectiva del 10% de este 30% restante, lo que en especial atención a la totalidad del espacio geográfico no es suficiente. Es por esa razón que debemos entender el Alta mar, tal como lo conceptualiza el artículo 68 de la CONVEMAR como: “…todas las partes del mar no incluidas en la zona económica exclusiva, en el mar territorial o en las aguas interiores de un Estado, ni en las aguas archipelágicas de un Estado archipelágico.” Comenzando el Alta mar, donde acaba la Zona Económica Exclusiva de 200 millas.

Se recalcó la importancia de la singularidad de la zona, toda vez que tiene dos condiciones, la primera que es la “Columna de Agua” que comprende toda el agua que está sobre el fondo marino y la segunda condición es el “fondo marino o zona”, de esta forma se destacó el principio básico de libertad que regula esta materia, específicamente establecido en el artículo 87 de la CONVEMAR que comprende las libertades de navegación, de sobrevuelo, de tender cables y tuberías submarinas, la libertad para construir islas artificiales y otras instalaciones permitidas por el derecho internacional, como la libertad de pesca, y la libertad de investigación científica, algunas con limitaciones establecidas en la misma convención, conceptos que son realmente trascendentales desde un punto de vista jurídico, ya que otorga ciertos derechos y sus correlativas obligaciones de manera distinta a lo que ocurre con la Zona o fondo marino, ya que a la luz de lo indicado por el artículo 136 de la misma convención “La Zona y sus recursos son patrimonio común de la humanidad”.

Se manifiesta la importancia de los dos acuerdos de implementación existentes, el primero que es el acuerdo sobre la aplicación de las disposiciones de la Convención de la Naciones Unidas sobre el derecho del mar relativa a la conservación y ordenación de las poblaciones de pesca transitables y las poblaciones de peces altamente migratorios o acuerdo de Nueva York, que viene en regular lo correspondiente a la pesca en alta mar y por otro lado el acuerdo relativo a la parte XI, que regula la exploración y explotación de los recursos en el fondo marino, que da puntapié a la creación de la Autoridad de los fondos marinos, que coexiste con otras dos instituciones más. como lo son la Comisión de límites de la plataforma continental y el Tribunal Internacional del derecho del mar. La función principal de la Autoridad es según lo establece Naciones Unidas: “Regular la exploración y la explotación de los recursos minerales de los fondos marinos que se encuentran en “la Zona”, que la Convención define como los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo fuera de los límites de la jurisdicción nacional, es decir, fuera de los límites exteriores de la plataforma continental. La zona comprende un poco más del 50% de todo el fondo marino de la Tierra”[3]

Se destacó por parte de los invitados el activo rol de la diplomacia en procesos de negociación, dentro de los cuales encontramos el actual trabajo de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, que actualmente se concentran en el desarrollo de un proyecto de reglamento que regulará la explotación de los recursos minerales en la zona para el 2020, ya que en la actualidad no existe explotación minera de esa zona sino que solamente existen proyectos de exploración, esto quiere decir que son proyectos que identifican las posibilidades de desarrollar explotación, identificando la presencia de minerales y sus características, con una esperanza que de aquí a 10 años más pueda existir tecnología   para desarrollar la explotación minera.

Otro aspecto que se realza es la existencia de un órgano que pueda reunir un conglomerado de empresas que desarrollen proyectos, líneas de acción, reúnan capital y tomen decisiones, respecto de proyectos de explotación minera. Finalmente, la existencia de un código minero es de vital importancia, toda vez que se requiere de una normativa armónica y sistemática que regule este tipo de actividad, toda vez que para nuestro país es determinante este tipo de regulaciones ya que es océano es una de nuestras fronteras naturales, y podría verse afectada porque los proyectos tendrán por objeto remover fondos marinos, provocando grandes impactos con respecto al medio marino y especialmente respecto del ecosistema. Es por esa razón que dicho código minero debe tener altos requerimientos medioambientales, ya que no se puede dejar la explotación al libre albedrío de empresas que no indiquen como se afrontará este impacto ambiental y sus consecuentes acciones de mitigación, especialmente porque cualquier tipo de actividad que se realice en las millas 205 o 210, puede tener directo impacto en nuestras aguas jurisdiccionales, ya que los límites son solamente políticos y el ecosistema no se rigen por este tipo de fronteras, lo cual hace presente la posibilidad de enfrentarse a este tipo de escenarios, para eso es importante la implementación de un proyecto de plan estratégico para el periodo entre 2019 -2023.

Otro de los temas centrales de negociación consiste en regular la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina más allá de los estados, o según sus siglas en inglés BBNJ “Biodiversity Beyond National Jurisdiction”, que viene a ser un acuerdo de complementación de la CONVEMAR, ya que tiene por objeto regular el uso de la biodiversidad en aguas fuera de la jurisdicción nacional, es decir regular lo que ocurre en la corriente de agua que no esté regulado por la CONVEMAR o por el acuerdo de NY que regula la pesca. La importancia de este acuerdo es que este instrumento es una oportunidad histórica que permitirá a la comunidad internacional cumplir compromisos internacionales en el actual contexto global, el fortalecimiento de la gobernanza internacional de los océanos y una evolución del derecho del mar.

Existe además, el claro problema de que no estamos cumpliendo los objetivos de asegurar la subsistencia del océano para el futuro, si solo estamos creando áreas marinas protegidas en ciertos espacios de mar dentro de nuestras aguas jurisdiccionales, ya que la idea de este tercer acuerdo es generar la institucionalidad para crear áreas protegidas en alta mar, donde se puedan identificar los objetivos de conservación, para poder afrontar los desafíos futuros y a través de los esfuerzo diplomáticos, crear conexión entre las áreas marinas protegidas de distintas zonas.

 

Agenda 2030

 

Dentro de los desafíos actuales y futuros, encontramos el Objetivo de desarrollo sostenible número 14 de la agenda 2030, consistente en la vida submarina, los océanos del mundo, su temperatura, composición química, corrientes y vida, que son el motor de los sistemas globales que hacen que la tierra sea un lugar habitable para los seres humanos[4], entendiendo que es fundamental para contrarrestar los efectos del cambio climático.

Ya que se debe estar pendientes del cumplimiento de este ODS, ya que no se puede esperar que se deje de usar el océano para el desarrollo de los países o para el futuro de la economía, pero esto no significa de manera alguna que se pueda ocupar el océano de manera inagotable, ya que solo provocaría devastación. Es por esa razón que se debe regular que dichas actividades cuenten con una evaluación de impacto ambiental fuerte, donde se identifiquen las actividades de mitigación, con el fin de lograr equilibrios para un desarrollo sustentable y sostenible a largo plazo.

 

COP 25

Se recalca además que debe existir un cambio de cultura, tanto en los espacios sometidos a la jurisdicción nacional como en espacios internacionales, donde existe un gran desafío para la diplomacia, el cual es fortalecer el vínculo entre ciencia, sociedad y diplomacia, fomentando la relación entre la comunidad científica y política, una evidencia de esto es la Conferencia de las naciones unidas sobre el cambio climático.

El hecho de que Chile estuviese a la cabeza de la COP 25 demostró que existe un proceso científico que apoya lo político, donde tomó particular importancia la labor de la Dirección de medio ambiente y asuntos oceánicos del ministerio de relaciones exteriores, donde Chile demostró tener un gran compromiso con las medidas que se puedan tomar para la implementación del acuerdo de París, procurando fomentar discusiones políticas y técnicas para afrontar el futuro mediante la suscripción de acuerdos, lo cual plantea desafíos para el futuro a nivel país y que requerirán todos los esfuerzos diplomáticos que sean necesarios para propender a mitigar los efectos del cambio climático y mirar en vías a lograr un desarrollo sostenible entre todos los países del orbe.

[1] https://minrel.gob.cl/nueve-paises-firmaron-declaracion-because-the-ocean/minrel/2017-05-11/104159.html

[2] http://www.imo.org/es/OurWork/Legal/Paginas/UnitedNationsConventionOnTheLawOfTheSea.aspx

[3] https://www.un.org/es/chronicle/article/la-autoridad-internacional-de-los-fondos-marinos-y-la-explotacion-minera-de-los-fondos-marinos

[4] https://www.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development-goals/goal-14-life-below-water.html#:~:text=Los%20oc%C3%A9anos%20del%20mundo%2C%20su,habitable%20para%20los%20seres%20humanos.