Revista Diplomacia nº 144 - Chile y la Antártica: realidades y desafíos a futuro - Academia Diplomática de Chile Andrés Bello
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22 Oct Revista Diplomacia nº 144 – Chile y la Antártica: realidades y desafíos a futuro

Presentación

La definición de Chile como país antártico está asociada a una realidad histórica y a una continuidad geográfica y geológica. Desde allí, debe pensarse que esta es un área estratégica la cual exige la mayor atención geopolítica, donde debemos prever escenarios que consideren el Territorio Chileno Antártico y la creciente preocupación internacional por el continente blanco, en el cual el cambio climático es uno de los temas de la agenda global, con alto impacto sobre la Antártica.

En este contexto, la ACADE dedica este número especial a la Antártica, invitando a expertos y diplomáticos a reflexionar sobre la realidad y desafíos del continente blanco. Lo interesante es observar cómo en torno a esta materia se plantea un diálogo entre ciencia, política y diplomacia, tan vigente en la sociedad actual.

El objetivo de estos artículos es contribuir a comprender mejor las diversas dimensiones que plantea una visión integrada de la Antártica. Esto sugiere temas asociados a la soberanía, a aspectos institucionales y jurídicos, a elementos históricos de la presencia en el Territorio Chileno Antártico, a la actividad científica, a la protección tanto de recursos como del medio ambiente y a la sostenibilidad de la actividad humana. Todo ello evidencia un concepto de gobernabilidad antártica en el cual debe darse una interacción constructiva entre lo nacional y la cooperación internacional.

La ACADE dedica este número especial a la Antártica, invitando a expertos y diplomáticos a reflexionar sobre la realidad y desafíos del continente blanco. Lo interesante es observar cómo en torno a esta materia se plantea un diálogo entre ciencia, política y diplomacia, tan vigente en la sociedad actual

Esta revista se publica a 60 años de la entrada en vigencia del Tratado Antártico (1961) y a 30 años de la suscripción del Protocolo de Madrid (1991). Es también un momento especial ya que, recientemente, entró en vigencia el Estatuto Antártico Chileno (Ley 21.255), que orientará la acción de nuestro país en ese continente, complementando la Política Antártica Nacional 2021[1], la Visión Estratégica al 2035[2] y el Plan Estratégico 2021-2025.

Con este número, se retoma un interés constante de la ACADE por analizar los asuntos polares y australes, que fueron abordados en las ediciones 120[3] y 121[4] de esta revista, con ocasión del 50° aniversario de la firma del Tratado Antártico (TA). Allí, especialistas entregaron una visión del Sistema del Tratado Antártico (STA) y de la acción de Chile en ese continente.

La diplomacia ha tenido una participación temprana y activa, en nuestra presencia y continuidad en el continente blanco. Ha caracterizado como permanentes a nuestros intereses nacionales anteriores al Tratado Antártico, en diferentes momentos y periodos, los cuales integran una Política de Estado.

Ello supone asumir dos aspectos esenciales: en primer lugar, la soberanía de Chile en ese territorio y su presencia efectiva; en segundo término, fortalecer la participación en los procesos decisionales que creen y/o complementen regímenes, siempre cautelando el STA.

En este contexto, la Política Antártica Nacional ha sido un instrumento para avanzar en el desarrollo institucional, logístico y, en especial, de la ciencia y el conocimiento, como también la formación de capital humano avanzado. Ello es fundamental para el posicionamiento de Chile en la agenda antártica.

La diplomacia está vinculada a estos procesos en que convergen múltiples actores, públicos y privados, intereses nacionales e internacionales y mega tendencias que es necesario comprender. El STA ha tenido la capacidad para atenderlas y ello es fundamental para preservar este esquema de cooperación.

La presencia de Chile en la Antártica se expresa en una Política de Estado permanente. Esta reafirma la continuidad de los derechos soberanos y también atiende realidades propias de una era de cambios. Estos van desde el fortalecimiento de la investigación científica (Programa Nacional de Ciencia Antártico – PROCIEN, del Instituto Antártico Chileno), la consolidación de un polo (hub) de desarrollo, basado en la Región de Magallanes y Antártica Chilena (RMACH), el uso sustentable de sus recursos pesqueros y biológicos, el turismo, la incorporación articulada de una dimensión territorial, que involucre aspectos de conectividad tanto física como digital, infraestructura logística, la constitución de un centro de datos antárticos; todas dimensiones que apuntan a consolidar una potente identidad y cultura antártica. Proyectos e iniciativas como el Centro Antártico Internacional (CAI) y el Centro Subantártico Cabo de Hornos, en Puerto Williams, son un aporte para la implementación de esta visión y entregar respuestas a realidades emergentes.

La Antártica es un regulador climatológico planetario. El continente, el Océano Austral y sus ecosistemas dependientes y asociados tienen una relación con el cambio climático, la que ha generado mecanismos efectivos de protección y de gobernanza. Esa preocupación estuvo presente al convocarse la XI Reunión Consultiva Especial, efectuada en Viña del Mar (Nov. de 1990), instancia clave en el proceso que condujo a la adopción del Protocolo al TA sobre Protección del Medio Ambiente (1991), suscrito en Madrid. Esta es una tendencia que se proyectará en el STA, lo cual habrá que seguir atentamente en las Reuniones Consultivas del TA (RCTA).

En esa oportunidad, se alcanzó un consenso respecto de la importancia del resguardo colectivo del medio ambiente, superando las discrepancias que se presentaron en torno a las negociaciones de la Convención para la Reglamentación de las Actividades sobre Recursos Minerales Antárticos (CRAMRA)[5]. El “Protocolo de Madrid” proscribió, por consiguiente, cualquier actividad vinculada a recursos minerales, salvo aquellas de investigación científica, y designó a la Antártica como “reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia”[6].

En los esfuerzos para la protección global del Medio Ambiente antártico, la diplomacia chilena fue decisiva y sigue contribuyendo en un marco más amplio como en la 25° Conferencia de las Partes contra el cambio climático (COP 25), proponiendo iniciativas innovadoras como el Observatorio de Cambio Climático (OCC).

El desafío permanente es cómo los diplomáticos y la sociedad chilena aprecian estos procesos, con sentido de pertenencia, y de qué manera se asumen la protección de nuestros intereses y derechos. Los artículos de este número contribuyen a conocer la historia de nuestra presencia soberana, actualizar la información y datos disponibles y, a la vez, reflexionan acerca de los escenarios que pueden plantearse. Deberán mirarse intereses económicos, geopolíticos y estratégicos. Será necesario un enfoque prospectivo en relación a temas, preocupaciones y alianzas que Chile debería explorar en su proyección antártica.

Es en este contexto que la ACADE ha promovido, en conjunto con la Dirección de Antártica de la Cancillería, el ciclo de reflexión “Chile y la Antártica: una mirada de futuro”. El objetivo de ese ejercicio es analizar la situación de ese continente y de sus espacios marítimos circundantes e identificar áreas de atención para nuestro país. Esta instancia de reflexión busca imaginar las mejores opciones para reafirmar nuestra condición de país antártico en contextos políticos y de poderes, en constante evolución.

Se advierte que tanto países del STA, como otros actores, estatales y no estatales, pueden tener visiones propias sobre la gobernabilidad antártica y respecto de las formas de protección de sus ecosistemas. Es allí donde es necesario que la diplomacia esté preparada para definir, de la mejor manera, las posiciones de Chile, el significado del STA y mantener una línea de acción iniciada por sus antecesores.

Los autores, en esta publicación, enuncian y sistematizan algunos temas de carácter general, y otros más específicos, que pueden facilitar la identificación de cursos de acción, donde la diplomacia es una pieza central.

En los últimos dos años, la ACADE ha focalizado a la Antártica en el programa de formación regular, por medio de los ciclos de diplomacia científica, “Diplomacia 3.0”, investigaciones como los “Policy Papers” y publicaciones. Ello ha respondido a la necesidad de situar a la Antártica como un laboratorio natural, en un ciclo que aspira a identificar las ventajas comparativas de Chile en temas que exigen una nueva forma de hacer diplomacia. Esto plantea el desafío de observar y analizar evoluciones y señales que conviene considerar para imaginar situaciones que podría enfrentar el STA. La labor de la diplomacia es necesaria en este ámbito: ésta se debe adelantar a eventuales hechos y los funcionarios deben estar preparados para ello.

Sin duda, estamos ante un régimen jurídico que ha logrado una robusta inserción en el sistema internacional. Este permite la participación de cualquier Estado, que comparta sus propósitos y principios. Es un esquema abierto a la cooperación con organismos internacionales y también con instituciones académicas.

Es necesario recordar que la diplomacia ha contribuido al establecimiento y evolución del STA. Ello impone también responsabilidades para la proyección de este esquema, de manera de proteger nuestro interés nacional y contribuir a la cautela de los principios contenidos en el Tratado, que benefician a toda la comunidad internacional.

De los artículos contenidos en esta publicación, surgen algunas materias respecto de las cuales convendría estar atento en la acción diplomática y política futura.

  • Es necesario conocer el desarrollo histórico de la presencia de Chile en la Antártica para estar mejor preparados, en orden a asumir nuevos desafíos.
  • Evaluar la posición de nuestro país ante un eventual escenario de revisión del Protocolo de Madrid a partir de 2048.
  • Preservar la idea de compatibilidad de los instrumentos del STA, con la preocupación por temas de alcance global, con clara incidencia sobre la Antártica, como seguridad alimentaria, stress hídrico y carbono-neutralidad, entre otros temas emergentes.
  • Considerar que los efectos del cambio climático en la Antártica están vinculados, esencialmente, con emisiones de actores industrializados más que con actividades efectuadas en la propia Antártica.
  • Las tecnologías disruptivas, propias de la Revolución 4.0, pueden agregar valor a la oferta antártica de Chile. Será clave estimular la generación de servicios en este ámbito, con sustento tecnológico de vanguardia.
  • Compatibilizar la actividad industrial (pesca, turismo, oferta de servicios logísticos y operativos) con la sostenibilidad del ecosistema y de la biodiversidad antártica. Iniciativas como la propuesta chileno-argentina de Área Marina Protegida en el Dominio 1 (AMPD1) representan una buena práctica.

Quienes colaboran en este número entregan interesantes elementos que conviene analizar, para contribuir a definir cómo se inserta Chile en escenarios inciertos y en contextos geopolíticos, donde es necesario observar las reconfiguraciones del poder global.

Las tendencias que vienen advirtiéndose en los últimos años respecto de la Antártica, probablemente persistirán en el ámbito de los recursos, el medio ambiente, la lucha contra el cambio climático, la gestión de las reservas hídricas, el turismo y los intereses geo-estratégicos de países y de potencias emergentes.

Las tendencias que vienen advirtiéndose en los últimos años respecto de la Antártica, probablemente persistirán en el ámbito de los recursos, el medio ambiente, la lucha contra el cambio climático, la gestión de las reservas hídricas, el turismo y los intereses geo-estratégicos de países y de potencias emergentes.

A Chile le interesa que el STA, dentro de su diversidad, haga esfuerzos para preservar el interés colectivo antártico y la capacidad de respuesta a preocupaciones globales. Esto es relevante para evitar el debilitamiento de un Sistema que ha demostrado legitimidad y condiciones de gobernabilidad. La ACADE confía que las contribuciones de esta publicación coadyuven a situar a Chile frente a estos escenarios y orienten definiciones para continuar siendo un actor principal y efectivo en el STA.

Somos un socio estratégico, confiable para los países antárticos y también para terceros, con capacidad de relacionamiento público-privado y con la receptividad necesaria a los movimientos sociales que buscan una protección de la Antártica como interés de la humanidad. Tenemos la capacidad para analizar, detenidamente, el devenir de la Antártica incorporando variables jurídicas, económicas, políticas y geo-estratégicas.

Es claro que el medio ambiente es un tema político y que para negociar se debe entender la noción de intereses permanentes de Chile, en el marco de tendencias y de preocupaciones de múltiples actores locales, regionales y globales. Incorporar esta tendencia al formar diplomáticos es esencial.

La Academia Diplomática agradece, de manera especial a quienes han colaborado con esta reflexión en el común interés de reafirmar la identidad y vocación antártica de Chile.

Embajador Miguel Ángel González

 

 

[1]Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile Política Antártica Chilena 2021-2031, aprobada el 16 de marzo 2021, en la 56° reunión del Consejo de Política Antártica.

[2] Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Chile en la Antártica. Visión Estratégica al 2035. Consultado el 04 de febrero de 2021. https://minrel.gob.cl/minrel_old/site/artic/20121010/asocfile/20121010172919/vision_estrategica.pdf

[3] Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile (Julio-septiembre de 2009) Revista Diplomacia n°120 “Aniversario del Tratado Antártico” (Primera parte)”. Santiago de Chile.

[4] Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile (Octubre – diciembre de 2009) Revista “Diplomacia” n°121 “Aniversario del Tratado Antártico” (Segunda parte)”. Santiago de Chile.

[5] Retamales, J. “Punta Arenas, capital mundial de la investigación antártica”. En Aguilera, J.M & Larraín, F (eds.) “Laboratorios Naturales para Chile. Ciencia e Innovación con ventaja” p. 69-84 Ediciones UC.

[6] Secretaría del Tratado Antártico. Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente. Artículo 2. https://ats.aq/s/protocol.html. Consultado el viernes 12 de febrero de 2021.